Mi primer viaje en tren… ¡guau, qué aventura!
Hola, esta entrada no la escribe Ágata sino yo, Misha, y hoy quiero contaros algo muy especial: mi primer viaje en tren.
La verdad es que al principio no sabía muy bien qué esperar, pero Ágata preparó mi bolso con mis mantitas favoritas y, en cuanto me acomodé, sentí ese calorcito tan rico que me hace dormir como un cachorro. Así que… confieso que pasé casi todo el viaje ¡durmiendo a pierna suelta!
Lo mejor de todo fue que los pasajeros se portaron de maravilla conmigo. Cada vez que asomaba la cabecita del bolso, sonreían, me hablaban bajito y alguno incluso me hizo caricias. Me sentí muy querido y súper tranquilo. Vaya, que viajaba como un auténtico príncipe.
¿Y a dónde íbamos? Pues nada menos que a Sevilla, para acompañar a Ágata en el seminario de terapias naturales. Allí me mimaron como nunca.
Y para que vamos a engañarnos, me convertí en la estrella jeje. Me hicieron un tratamiento completo de arcilloterapia, un masaje relajante y un spa con ozono que me dejó el cuerpo suavecito y la piel increíble. ¡Salí del centro sintiéndome como un pomeranian nuevo!
Ha sido un viaje lleno de primeras veces, de mimos y de buenas energías.
Y, sobre todo, me recordó algo muy importante: que siempre que vaya con Ágata, esté donde esté, yo estoy en casa.
Si todos los viajes son así… yo ya estoy listo para el próximo destino.

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